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Una aproximacion hacia la escuela º 160

COMPLEJIZACION DEL TERMINO ORGANIZACIÓN

No cabe duda de que la escuela es un espacio sociosimbólico en el que confluyen un mandato social de las comunidades y el entramado de las propias utopías. La escuela es el espacio de la cultura, más definido en términos de mandato, pero sin embargo, es el que menos es posible administrar en términos de control y logro de objetivos. La escuela es un espacio social total (en términos de Goffman), es tutelar, es legislativa, es moral y también el lugar del Conocimiento y de la técnica. La escuela procesa, administra el "poder" de esta época: el saber científico, al que todas las culturas de la tierra consideramos el saber más preciado. En términos medievales, es lo más parecido a un monasterio de culto[1] o a una escuela de magia.
La escuela es una organización de tipo institucional, según Fernandez Enguita[2], porque procesa (en sentido amplio) personas en forma total o parcial. Esto quiere decir, que el sujeto social está definido por la cultura que le da significación, ya que cultura es interpretación, comunicación y cosmovisión. Cultura como una construcción global que da sentido a la existencia.
Mariano Enguita adopta el término de organización, como las instancias que creamos para la coordinación consciente de actividades con vistas a un fin. En tal caso, las organizaciones procesan objetos, personas o símbolos. En definitiva, clasifica las organizaciones según qué procesen, es decir, según el objeto de su actividad.
También se puede tomar como referencia, para complejizar el analisis de las organizaciones, a Lidia Fernández, al decir que una institución es un objeto cultural que expresa cierta cuota de poder. Para ella las instituciones se singularizan en la forma de una unidad organizacional concreta con espacio geográfico, imaginario y simbólico en el que, "por jugarse las tensiones señaladas, el sujeto humano encuentra a la vez un lugar de seguridad, pertenencia y desarrollo que contiene el mismo ámbito la enajenación, la exclusión y el sufrimiento.
Para muchas personas que acceden a la escuela ésta constituye, sin lugar a dudas, un lugar de seguridad, por ejemplo para los padres que prefieren que sus hijos estén en la escuela, en vez de recorrer los peligros que brinda la calle. Es un lugar de pertenencia o como un “segundo hogar”, allí muchos estudiantes encuentran amistades, familiares del barrio, son de la misma clase social, comparten los mismos intereses, música, baile, se conocen y saben que no van a ser objeto de estigmatizaciones.


La organización escolar desde una perspectiva comunicacional

Sabemos que hay distintos enfoques para analizar una organización, como lo detallado anteriormente, pero en este caso retomamos con especial énfasis la perspectiva comunicacional para realizar el análisis de la escuela, entendiendo a la comunicación como una producción social de sentidos. Es desde la comunicación que se pretende desentrañar la complejidad de prácticas que se dan en la organización.
La idea de indagar la cultural organizacional implica considerar no solo las experiencias, sino también los sueños, las fantasías, las utopías; la ligadura con el pasado, recuerdo de los sucesos y acciones que fue constituyendo a la organización a lo largo de la historia.
El 15 de mayo de 2006 la escuela cumplió 21 años. La Sra Vicedirectora, Eliana Leiva, la docente Mabel, Grisel, Lia, Laura y otras maestras son quienes están hace más de diez años en la organización. Respecto a la escuela, Laura cuenta que si habría que caracterizar la escuela de antes, habría que tener en cuenta que existía un comedor para la gente del Barrio. Los estudiantes tenían otras costumbres, por ejemplo “comían con las manos”, los chicos venían desaliñados, sucios… “nada que ver con lo que es ahora” dice Laura. Para Lía las cosas no han cambiado mucho, puesto que la mayoría de los padres siguen sin preocuparse por los chicos y tampoco pueden controlarlos, mucho menos siendo adolescentes.
Para Laura el pasado aparece como algo que hay que olvidar, porque era feo tener que ver tanto abandono por parte de la familia y del Estado. Para Lía lo recurrente es la desvalorización de un proyecto de vida para los niños y jóvenes por parte de los padres, “son muy pocos los que luchan para que sus hijos sean alguien” asegura Lia.
Para las autoridades de la escuela N ° 160 la utopía es que los estudiantes sean críticos y reflexivos, que tengan las capacidades básicas para insertarse laboralmente, que puedan vivir en la democracia. Este es el discurso que circula cada vez que hay un acto (Día del Trabajador, 25 de Mayo) o en sala de profesores. Para los estudiantes sin embargo, las representaciones respecto a la escuela son variadas. Para algunos constituye el lugar para estar con los compañeros y compañeras, para hacer amistad, también se plantea que se va por obligación, algunas estudiantes porque es necesario para ir a la universidad, y otros.
La cultura es, memoria de lo que se ha sido, igualmente constituye el registro imaginario y sedimentado de lo que alguna vez se pudo ser y hacer. La cultura es la que nos permite definir nuestra situación dentro de la vida social y colectiva.
La institución no se considera como un dato construido, sino como un proceso dialéctico, resultado de la tensión permanente entre lo “instituido” y lo “instituyente”, las formas instituidas son sin cesar corroídas, subvertidas, desestructuradas, por la presión de las fuerzas instituyentes. Por ejemplo, esta tensión se materializa en la llegada de la Directora Juana Barrera que tiene contacto por primera vez con la institución. Ella representa lo nuevo y desde la sala de profesores y en el pasillo se habla de que no va a poder gestionar dada las características de la escuela, que la otra directora si estaba comprometida con la escuela, que esta nueva directora no va a poder resolver ningún problema. La Sra. Barrera representa lo nuevo y la tensión es con la gestión anterior, con lo viejo, con el pasado

Desde la Directora, Juana Barrera se establece que la cultura se construye desde la gestión. La gestión y la comunicación son dos realidades inseparables. Toda gestión comunica, sostiene Daniel Prieto Castillo. La gestión habla de nosotros, de lo que somos y de lo que queremos ser, como personas y como organización. Comunicamos cuando hablamos, pero también cuando decidimos permanecer en silencio. Comunicamos con nuestros gestos, con la disposición de los espacios, con nuestras poses, con lo que producimos, con las presencias y con las ausencias, con las decisiones, con la forma de ejercer el poder y la autoridad, con la manera de trasmitir conocimientos.
Pero al mismo tiempo las elecciones que vamos tomando en materia de comunicación (los medios que elegimos, los sentidos que producimos) expresan-configuran un modo de gestión.
La gestión está directamente asociada a la toma de decisiones porque implica siempre elegir entre una o más alternativas. Gestionar es el arte de hacer posible un rumbo y alcanzar una meta en medio de las dificultades y de la imprevisibilidad de los acontecimientos. Como se sostenía recientemente, algunos actores educativos de la escuela 160 plantean cierta desconfianza respecto a esa capacidad del directivo para sobrellevar dificultades, dado que esta escuela tiene muchos problemas sociales, debe contener, incluir, enseñar. Se supone que es mucho para alguien que tiene otra experiencia escolar e incluso muchas veces se hace referencia a la religión que practica el directivo (adventista) que ya es un impedimento para realizar reuniones los días sábados. Para poder actuar se requiere que el nuevo directivo esté preparado para lo que puede llegar a ocurrir imprevistamente, este es un discurso común entre docentes.
Sin embargo, desde el directivo se pretende lograr espacios de negociación y producir nuevos consensos, esto a través de distintos proyectos que se están llevando a cabo en la escuela, como el PIE (Proyecto de integración escolar), o el trabajo en redes como el “Trabajar para incluir”, “inclusión familia” que se realizar con otras instituciones. En este aspecto se puede dar cuenta de que la gestión es una acción política.
Si bien la Sra. directora de la gestión anterior, Norma Vidal, ha logrado establecer los contactos para trabajar en red, es necesario para el personal de la escuela, como la Sra. Lía (Auxiliar Administrativa con función social), que este trabajo continúe. Gestionar es también construir medios eficaces y eficientes para incidir en la realidad en busca de que los acontecimientos tomen un rumbo deseado.
Lo que se desea además es que los problemas de violencia, deserción que resuenan en la escuela, sean abordados a partir del trabajo con los padres. Esta postura, de la Sra. Lía con una experiencia de 14 años en la escuela, es interesante porque “no sirve de nada trabajar con los chicos, hablarles, si luego van a la casa y los padres no le demuestran nada, si los padres hacen caso omiso de la importancia que tiene la educación para sus hijos”
Uranga también menciona la gestión colectiva, ésta es el resultado de una construcción y de una responsabilidad colectiva en la toma de las decisiones y no meramente la suma de las individualidades. En este sentido, gestionar no solo es responsabilidad exclusiva de la Sr.a Barrera sino que es un proceso que involucran a los sujetos participantes desde su propia individualidad y subjetividad, pero con un resultado que no es meramente la suma de las partes, sino el resultado del intercambio creativo y el producto enriquecedor de consensos y disensos.
Por esta misma razón la gestión está directa y profundamente ligada a los seres humanos, con todas sus características y complejidades. En la gestión la complejidad de los sujetos se entrecruza y se asocia con la propia complejidad de los escenarios y de las organizaciones a gestionar.
La gestión está permanentemente atravesada por el poder. La gestión hace visible a través de las acciones, las alianzas y las nuevas configuraciones, las relaciones, los equilibrios y las asimetrías del poder en un espacio social y en una organización. Por ejemplo, en la escuela el único discurso que hay respecto a la nueva gestión no es de aquellos que alguna vez fueron aliados de la vieja gestión, sino también está el discurso de quienes se mantuvieron al margen de la vieja gestión o que la apoyaron silenciosamente, sin contradecir las formas de gestionar. Aunque debe quedar claro que el poder no está referido solamente al ámbito de los actores como sujetos individuales, sino que implica el entramado de las relaciones sociales y de las condiciones materiales en las que se concreta la gestión.
Dentro de la organización escolar, el PEI[3] es una práctica que se construye día a día pero también es un documento
Si bien las instituciones poseen metas y objetivos, estos suelen ser ambiguos, a la institución escolar se le asignan numerosas funciones que no siempre están explicitadas ni son compartidas...
Como se ha visto esta organización posee una cultura no uniforme, que incluye colectivos de personas muy variadas en intereses y objetivas, por ej., estudiantes, profesores, los padres, personas del plan trabajar, porteros. Cada uno persigue metas diferentes, y sus intereses respecto de la institución son variados. La forma de incorporar a los miembros es peculiar, no existe selección previa, es el lema de una escuela inclusiva.
La organización educativa es vulnerable al contexto, se trata de una realidad compleja y multidimensional. En ella concurren y ocurren simultáneamente diversos procesos y realidades.

[1] Lidia M. Fernandez. Instituciones Educativas. Dinámicas institucionales en situaciones críticas. Edit. Paidós. Buenos Aires (1994)
[2] Mariano Fernández Enguita. Empresas. Instituciones y asociaciones. Un estudio tipológico de las organizaciones según su objeto de actividad. Torrelódones (2000). Resumen del trabajo presentado por el profesor Enguita a la segunda prueba del concurso a la Cátedra de Sociología de la Empresa.
[3] Proyecto educativo institucional